Mas allá del amor a a primera vista


A veces sucede que al encontrar a una persona parece que rápidamente se entabla confianza y se siente bien de conversar con ella. En otras ocasiones encuentras a la persona perfecta y nace el amor.¿Cómo explicar esto?.
El amor a primera vista es el re-encuentro con un amor en nuestra vida pasada, es decir, nuestra alma pasa constantemente por ciclos de vida en la tierra a la que le llamamos la reencarnación. Cuando encontramos el amor a primera vista es porque volvimos a encontrarnos a la persona que en nuestro pasado fue nuestra pareja.
Nos movemos en un grupo de almas que en algunas reencarnaciones pueden ser nuestros hermanos, primos, padres, amigos u otros.
La creencia de la reencarnación es muy antiguo, tiene sus inicios en las religiones llamadas Dhármicas y estas se originan en el hinduismo. Según se dice, existe una reencarnación infinita.

¿Existe la reencarnación?

Si existe, y todos nos re-encarnamos constantemente. Cuando una persona nace, se une nuestra alma a nuestro cuerpo material, no traemos ningún recuerdo de nuestra vida pasada, empezamos desde cero, aprendemos a comer, a caminar, a hablar, a seguir las normas básicas de convivencia y estamos sujetos a leyes que los propios humanos nos hemos impuesto.

Cuando llegamos a una edad adulta, nuestro cerebro tiene experiencia y mucha sabiduría para dirigir nuestro destino y hasta formar una familia. Cuando llegamos a la vejez, nuestro cerebro que guardaba toda la información comienza a fallarnos, nos olvidamos de las cosas, no tenemos la rapidez para aprender y razonar. El cerebro inicia su camino hacia la muerte física. Al morir, también mueren todos nuestros recuerdos y pensamientos en tierra. Nuestra alma se separa del cuerpo y pasa a la otra dimensión, les aseguro que en la otra dimensión no nos acordamos de lo que hemos hecho en la tierra porque todos nuestros recuerdos se quedaron en el cerebro físico.

Nuestra alma en la otra dimensión se une a las demás almas y a su líder que es Dios, en cualquier momento recibimos nuevamente la orden de regresar a la tierra y empezar desde cero nuevamente.

La vida es como una computadora, tiene un tiempo de vida, el microprocesador es como el alma. Cuando se muere, se separa el microprocesador y se queda su disco duro, memorias, unidades de lectura, multimedia y todo lo que haya tendido anexado. Pasamos el procesador a una nueva computadora, esta tiene todo en cero, hay que instalarle el software, ponerle un disco duro nuevo, buenas memorias, su multimedia u otros periféricos adicionales, por un tiempo hasta que nuevamente tengamos que sacarle el microprocesador que es el Alma para pasarlo a otra computadora.